La Economía del Porno

Foto de una mujer en lencería delante de un portátil

La Internet y su comercialización causaron estragos en muchas industrias, obligándolas a adaptarse o a desaparecer. Una industria que tuvo un gran éxito con el cambio fue la industria del porno. La Internet ofreció múltiples beneficios nuevos para los clientes del porno, como un aumento masivo de la oferta, más anonimato y la posibilidad de conectarse a una comunidad de gustos similares. En este post nos centraremos más en el lado italiano del porno y su video porno italiani.
Un estudio hecho por The Economist, examinó la adaptación del porno a la era de Internet y notó la sorprendente similitud con los sitios web de medios sociales en la forma en que ambos evolucionaron. Las similitudes no tienen nada que ver con el tipo de contenido sino con el modelo de negocio y cómo ambos hacen su dinero.

En los primeros días del porno, hacer dinero era tan fácil como respirar. La ley en realidad trabajaba a favor de la pornografía. Se requería que las líneas de sexo telefónico obtuvieran un número de tarjeta de crédito de los clientes para asegurarse de que eran mayores de 18 años, dándole a la pornografía una infraestructura de comercio electrónico lista y experiencia con un flujo de ingresos. Lo único que tenían que hacer los sitios pornográficos era cargar fotos al sitio, establecer un sistema de suscripción para acceder al sitio y encontrar un método de facturación para los pagos, después de lo cual el dinero seguiría.
La publicidad del porno no es una tarea fácil, por suerte los sitios pornográficos eran fáciles de encontrar mediante búsquedas sencillas, lo que hacía que la publicidad fuera relativamente innecesaria, además los sitios podían adaptarse a determinadas tendencias para distinguirse de las alternativas y, al mismo tiempo, crear una base de clientes leales. A principios de la década de 2000, se estima que más de 3.000 sitios pornográficos aprovecharon la oportunidad que ofrece Internet.

Luego están los “tubos”, que son agregadores de contenido que son el equivalente pornográfico de Youtube, que comenzaron a recolectar grandes cantidades de contenido, haciendo que el porno gratuito esté aún más disponible. ¿Pero cómo se hace el dinero? Bueno, el dinero se hace con la publicidad. Con la cantidad de tráfico que pasa por estos “tubos” cada día, la capacidad de recolectar datos significa que los anunciantes pueden proporcionar anuncios altamente dirigidos que llegan a audiencias especializadas, haciéndolos más efectivos. A su vez, los proveedores de contenido se ven obligados a hacer tratos con los tubos para llevar su contenido y dar a los tubos una parte de los ingresos del tráfico de clicks.
¿Empiezan a ver la conexión entre el porno y los sitios de medios sociales de hoy en día? Sitios como Facebook y Twitter han evolucionado desde el simple hecho de vincular el contenido a alojarlo y proporcionar servicios para aumentar el tráfico.

A pesar de que pueden cambiar con los años, el porno está aquí para quedarse.